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Educación emocional

En la actualidad, es cada vez más urgente que nosotros, como docentes, brindemos herramientas de educación emocional a nuestros estudiantes. Los datos recientes son alarmantes: según el informe de Medicina Legal, durante los meses de enero y febrero del presente año se registraron 414 suicidios. Estas no son solo cifras frías, sino que representan personas reales que, por diversas razones, tomaron la decisión de quitarse la vida. Esta cruda realidad nos confirma que la salud mental debe convertirse en un tema de primera importancia en los escenarios educativos.

Nuestra labor docente va más allá de desarrollar competencias académicas específicas según el área que orientemos; hoy resulta fundamental priorizar el bienestar emocional de nuestros estudiantes. Lamentablemente, aún persisten muchos prejuicios alrededor de este tema. Hablar abiertamente de emociones y sentimientos debe convertirse en una prioridad, especialmente en una sociedad marcada por altos niveles de violencia, no solo física, sino también psicológica y de otras modalidades.

Brindar herramientas para que nuestros estudiantes reconozcan, valoren y gestionen adecuadamente sus emociones se ha convertido en una necesidad educativa ineludible. Precisamente esta preocupación me ha llevado a investigar e implementar diferentes estrategias en el aula para educar en salud mental. Muchas de estas estrategias han surgido tanto de la exploración documental como de mi propio proceso terapéutico personal. Otras han sido adaptadas de consultas con psicólogos especializados y de diversos materiales que he estudiado.

Para acortarles el camino y con la esperanza de que estas ideas les sean útiles, quiero compartir con ustedes las estrategias que han demostrado ser exitosas en mi práctica. Antes de describirlas, considero fundamental destacar que la base de cualquier trabajo en educación emocional es la empatía. Si logramos agudizar cada día nuestra capacidad de conectar emocionalmente con nuestros estudiantes, estoy segura de que habremos dado un avance significativo.

Una de las estrategias que he implementado con buenos resultados es el Potenciador de Autoestima, que surgió de la lectura del libro “Botiquín Emocional” de Luis María Pescetti. Para comprender mejor su implementación, les compartiré un video explicativo que detalla su funcionamiento en el aula. Otra estrategia que ha dado resultados muy positivos es el Rincón de la Ira, un espacio diseñado para que los estudiantes puedan liberar su energía agresiva de manera controlada. Esta iniciativa se inspiró en el trabajo realizado con el cuento “The Bear Inside” de Peter Mortola. En este rincón los estudiantes tienen acceso a materiales como Play-Doh que pueden lanzar contra la pared o el piso, además de contar con la posibilidad de gritar o utilizar lo que llamamos “soplamocos”. Complementariamente, he trabajado con diversas canciones y poemas en el aula, siendo especialmente recomendables las canciones de Marta Gómez por su profundo contenido emocional.