IMG_20250522_181607444_HDR_AE(1)

nuevas tecnologías en el aula

Como docentes, enfrentamos constantemente nuevos retos en el aula, especialmente en un mundo cada vez más influenciado por la tecnología. Si bien es cierto que herramientas como los celulares y la inteligencia artificial presentan desafíos reales —desde la distracción hasta cuestiones éticas en el uso de plataformas como ChatGPT—, también ofrecen oportunidades únicas para transformar la educación. Por ello, me mantengo como una firme defensora de integrar estratégicamente las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En esta búsqueda, he explorado diversas plataformas digitales que enriquecen nuestra y optimizan nuestra labor. A continuación, comparto algunas de las que utilizo con frecuencia y que han demostrado ser altamente efectivas en mi práctica docente.

Una de mis herramientas clave es QuickKey, una plataforma diseñada para agilizar la calificación de exámenes. No solo reduce significativamente el tiempo de evaluación, sino que almacena el progreso de cada estudiante y genera estadísticas detalladas. Esto me permite identificar fácilmente qué temas representan mayores dificultades y realizar un seguimiento personalizado del avance de cada educando. Además, los estudiantes valoran la inmediatez de los resultados, lo que incrementa su motivación y los involucra activamente en su propio aprendizaje.

Otra plataforma que ha transformado la dinámica del aula es ClassDojo. Con ella, realizo un seguimiento formativo y académico integral: desde la toma de lista hasta la organización de grupos colaborativos. Los estudiantes pueden personalizar sus avatares, incluso con ayuda de inteligencia artificial para crear imágenes únicas, lo que fomenta un sentido de identidad y pertenencia. ClassDojo también incluye funciones como temporizadores para actividades y un medidor de ruido, que ayudan a gestionar el tiempo y mantener un ambiente de aprendizaje adecuado.

Para fomentar la participación equitativa, utilizo Plickers, una herramienta que permite interacciones dinámicas mediante códigos impresos, sin necesidad de que los estudiantes tengan acceso a internet. Ofrece retroalimentación inmediata, lo que facilita ajustar la enseñanza en tiempo real y verificar si se han alcanzado los objetivos de la clase.

Otra de mis favoritas es Wordwall, una plataforma intuitiva que permite crear juegos educativos personalizados sobre cualquier tema. Los estudiantes disfrutan aprendiendo a través de dinámicas lúdicas, lo que fortalece su compromiso y refuerza los contenidos vistos en clase.

Por último, destaco Online Stopwatch, una herramienta sencilla pero poderosa para gamificar actividades. Con recursos como la “carrera de patos”, logro mantener la atención y motivación de los estudiantes, transformando ejercicios convencionales en experiencias interactivas y divertidas.

Estas herramientas, utilizadas de manera consciente y planificada, no solo potencian el desarrollo de competencias digitales, sino que también nos acercan a una educación más inclusiva, dinámica y alineada con las necesidades del siglo XXI.